Si estás metido en el mundo de la climatización, la arquitectura o simplemente te apasiona la eficiencia energética, seguramente has notado que las bombas de calor están en boca de todos. Y no es para menos: son la clave para descarbonizar nuestros edificios. Pero instalar una bomba de calor no es como colgar un cuadro; requiere un diseño meticuloso. Para poner orden en todo esto, el Comité Europeo de Normalización ha elaborado el borrador de la norma prEN 15450:2026.
Este documento, que sustituirá a la antigua versión de 2007, trae novedades jugosas: se adapta a las regulaciones actuales, incorpora tecnologías modernas como las bombas de calor reversibles (que dan frío y calor) y los compresores de velocidad variable (tecnología inverter), y estructura el diseño en dos fases muy claras: diseño preliminar y diseño final.
Vamos a desgranar, paso a paso y de forma sencilla, qué nos dice esta norma para diseñar sistemas eficientes, seguros y confortables.
1. El gran objetivo: Eficiencia y Reducción de Emisiones

La introducción de la norma lo deja clarísimo: los sistemas de bomba de calor tienen el potencial de reducir significativamente el uso de energía primaria y las emisiones de CO2. En lugar de quemar combustible para “crear” calor, las bombas de calor “transfieren” energía térmica desde una fuente (el aire, el suelo o el agua) hacia el interior del edificio elevando su temperatura. En verano, el ciclo se invierte para proporcionar refrigeración activa.
Pero ¡ojo! La norma advierte que un sistema mal diseñado no contribuye en absoluto a la reducción de emisiones y acabará consumiendo demasiada electricidad. Por eso, el diseño adecuado del sistema es primordial.
2. Conceptos Básicos: Fuentes, Sumideros y Rendimiento
Antes de entrar en cálculos, debemos entender los límites del sistema. Toda bomba de calor tiene una fuente de energía (de donde sacamos el calor en invierno) y un sumidero de energía (a donde enviamos ese calor, por ejemplo, el aire interior o el agua de los radiadores).
La norma define varios indicadores clave para medir la eficiencia:
- COP (Coeficiente de Rendimiento): Es la eficiencia instantánea en modo calefacción.
- EER (Ratio de Eficiencia Energética): Es la eficiencia instantánea en modo refrigeración.
- SCOP y SEER: Son los rendimientos estacionales (a lo largo de toda la temporada de calefacción o refrigeración), calculados bajo un clima de referencia.
- SPF (Factor de Rendimiento Estacional): Es la eficiencia real medida a lo largo de un año en la instalación concreta.
La regla de oro del diseño: La eficiencia de una bomba de calor depende fundamentalmente de la diferencia de temperatura entre la fuente y el sumidero. Cuanto menor sea esta diferencia, mayor será el COP. Por ejemplo, si sacas calor de un aire exterior a 2 °C y calientas agua a 30 °C, tendrás un COP excelente de 4,3; pero si necesitas calentar ese agua a 55 °C para unos radiadores antiguos, el COP caerá en picado a 2,5. Por lo tanto, debes buscar siempre la fuente más caliente posible en invierno y el sistema de emisión de calor (suelo radiante, radiadores) que funcione a la temperatura más baja posible.
3. La Fase 1: El Diseño Preliminar
La gran novedad estructural de la norma es la introducción de una fase de diseño preliminar (Cláusula 5). Su objetivo es desarrollar un concepto claro del sistema, evaluar su viabilidad y permitir al cliente tomar una decisión informada (un go/no-go) antes de gastar dinero en el diseño de ingeniería de detalle.
Conociendo al edificio y al cliente
Lo primero es recopilar información: ¿Qué necesita el usuario? ¿Calefacción, refrigeración, agua caliente sanitaria (ACS)? ¿Qué temperaturas interiores desea?.
A continuación, hay que hacer un cálculo simplificado de las cargas:
- Carga de calefacción: Se puede calcular usando métodos simplificados basados en la envolvente del edificio (según EN 12831-1), basándose en el consumo histórico de energía, o mediante simulaciones. Si la carga térmica específica del edificio es superior a 80 W/m², la norma sugiere que quizás una bomba de calor sola no sea buena idea sin aislar antes el edificio.
- Carga de ACS (Agua Caliente Sanitaria): Es crucial evaluar las necesidades reales (volumen diario y perfil de uso) para determinar el volumen de almacenamiento del depósito y la potencia de recalentamiento necesaria.
Seleccionando la fuente de calor
El diseñador debe evaluar qué “yacimiento” de energía tiene disponible. La norma detalla consideraciones para cada uno:
- Aire exterior: Es infinito, pero la unidad exterior necesita espacio libre para respirar, no debe recircular su propio aire expulsado, y hay que vigilar el ruido que pueda molestar a los vecinos. Además, hay que prever el drenaje seguro del agua de condensación, que puede congelarse.
- Geotermia vertical (pozos): Se necesita espacio para la máquina perforadora. El cálculo preliminar asume una extracción típica en W por metro de perforación (por ejemplo, 50 W/m en suelo normal saturado de agua) para saber cuántos metros hay que perforar en total.
- Geotermia horizontal: Requiere mucho terreno disponible. Extrae entre 16 y 32 W/m² dependiendo de las horas de uso y si el suelo es cohesivo o arenoso.
- Agua subterránea: Tiene una eficiencia brutal porque su temperatura es muy estable (unos 10 °C), pero requiere permisos de las autoridades del agua. ¡Cuidado! La energía que gastas en la bomba hidráulica para elevar el agua desde un pozo profundo puede comerse tu eficiencia. Elevar el agua 20 metros puede reducir el COP del sistema en un 15 %.
Dimensionando la máquina: Ni muy grande, ni muy pequeña
Una vez sabemos cuánta energía necesita la casa, hay que elegir el tamaño de la bomba de calor.
Sobredimensionar es un error clásico: encarece la instalación, requiere más potencia eléctrica contratada, reduce la vida útil del compresor por culpa de arranques y paradas continuas, y hace que la máquina funcione mal a bajas cargas. Por otro lado, subdimensionar provocará falta de confort y un uso excesivo de la resistencia eléctrica de apoyo, lo cual hundirá tu eficiencia al suelo.
Para evitar esto, debes decidir el modo de operación:
- Monovalente: La bomba de calor cubre el 100% de la demanda todo el año. Es el escenario ideal.
- Bivalente Alternativo: La bomba funciona hasta cierta temperatura exterior (ej. 2 °C). Si hace más frío, se apaga por completo y entra en acción una caldera de gas de apoyo.
- Bivalente Paralelo: La bomba funciona siempre, pero cuando no da más de sí (ej. por debajo de -1 °C), se enciende una resistencia eléctrica o caldera de apoyo para ayudarla. La norma incluye anexos climatológicos para calcular qué porcentaje de la energía anual cubrirá la bomba según la ciudad y la temperatura de corte elegida.
El sistema de distribución y los radiadores
¿Tienes radiadores antiguos? En la fase preliminar debes sumar la potencia de todos tus radiadores y compararla con la carga de la casa. La norma nos dice que las temperaturas de impulsión superiores a 55 °C deben evitarse siempre que sea posible, ya que hacen que la bomba trabaje de forma muy ineficiente. Si tus radiadores necesitan agua a 65 °C, tendrás que instalar radiadores más grandes, aislar mejor tu casa, o conservar tu caldera vieja para los días más fríos.
4. Ojo con los Caudales y los Depósitos de Inercia
Uno de los problemas más frecuentes en las instalaciones reales es el manejo del agua. La norma dedica secciones muy claras a esto.
El caudal en el circuito primario (la bomba de calor): El intercambio de calor en la máquina depende del caudal de agua. Si el caudal es demasiado bajo, la máquina no podrá entregar su potencia máxima, el agua saldrá a demasiada temperatura (bajando la eficiencia) y tendrás problemas con los ciclos de desescarche en invierno.
Volumen de agua en la instalación (Depósitos de Inercia): La bomba de calor necesita un volumen mínimo de agua circulando constantemente para operar correctamente. Si tu sistema tiene muy poca agua, la máquina arrancará y parará constantemente (ciclos cortos), acortando la vida del compresor. Para solucionar esto, se instalan tanques de inercia (buffer storage). La norma sugiere un mínimo de 20 litros de volumen por cada kW de potencia mínima continua de la máquina para evitar que haga más de 4 arranques por hora. Además, para que las bombas aerotérmicas puedan descongelar su unidad exterior en invierno robando calor del agua de la casa, necesitan al menos 3 litros de agua siempre disponible por cada kW de potencia.
5. Cuando aprieta el calor: Consideraciones para Refrigeración
El cambio climático y las mejoras en aislamiento están disparando la necesidad de enfriar los edificios. La norma contempla la refrigeración activa a fondo. Si vas a enfriar, debes tener cuidado con la condensación. El agua fría por las tuberías hará que la humedad del aire condense y gotee, por lo que todas las tuberías deben estar fuertemente aisladas con materiales resistentes a la difusión de vapor y los emisores (como los fan-coils) deben tener desagües por gravedad.
Existen varias formas de enfriar:
- Refrigeración activa: La máquina usa el compresor para enfriar el agua, a menudo a 7 °C para deshumidificar el aire con fan-coils.
- Refrigeración pasiva (Free-cooling): Usamos una fuente que ya está fría (como perforaciones geotérmicas profundas) y hacemos circular su agua por el edificio sin encender el compresor de la bomba de calor, usando solo pequeñas bombas de circulación.
- Low-impact cooling (Refrigeración de bajo impacto): Consiste en meter agua a unos 18 °C por un suelo radiante para bajar un par de grados la temperatura de la casa, sin control riguroso de humedad, cuidando siempre no bajar del punto de rocío del aire para no empapar el suelo.
6. La Fase 2: Diseño Final y Detalles Ejecutivos
Si el cliente aprueba la fase preliminar, se pasa al diseño final (Cláusula 6). Aquí no valen aproximaciones; hay que afinar el lápiz.
- Cálculo habitación por habitación: Se debe calcular la carga de calefacción exacta de cada estancia para dimensionar correctamente cada radiador o tramo de suelo radiante.
- Diseño hidráulico y equilibrado: Se calculan las pérdidas de carga de las tuberías y se seleccionan las bombas de circulación y las válvulas de equilibrado.
- Estrategia de Control: Hay que definir la lógica de operación. Por ejemplo: la compensación de temperatura exterior (curva de calefacción), la prioridad del Agua Caliente Sanitaria sobre la calefacción ambiental, o el control en cascada si hay varias bombas de calor.
- Seguridad y Refrigerantes: Este es un punto vital hoy en día. La norma se apoya fuertemente en la EN 378-1 sobre toxicidad y toxicidad de los refrigerantes. Muchos fabricantes están usando propano (R290) porque su Potencial de Calentamiento Global (GWP) es casi nulo, pero pertenece a la Clase A3 (altamente inflamable). La norma incluye tablas estrictas sobre las cantidades máximas de refrigerante permitidas según el volumen y la ubicación de la sala de máquinas. ¡Siempre que sea posible, debe elegirse el refrigerante con menor impacto medioambiental!.
7. El Toque Final: Energía Renovable y Documentación
La norma prEN 15450:2026 mira hacia el futuro y fomenta encarecidamente integrar la bomba de calor con la producción eléctrica in-situ, especialmente paneles solares fotovoltaicos (PV).
Dado que la mayor demanda de refrigeración en verano coincide perfectamente con las horas de mayor sol, acoplar la bomba de calor a las placas solares garantiza una eficiencia brutal. Para aprovechar esto al máximo, la norma sugiere usar baterías eléctricas o aprovechar la inercia del edificio (calentando o enfriando un poco más el agua o los depósitos en las horas centrales del día).
Finalmente, el diseñador no termina su trabajo al hacer los planos. Debe entregar un paquete de documentación detallada (“Deliverables”) para que el instalador no tenga dudas. Esto incluye diagramas funcionales, disposición geométrica, esquemas eléctricos, ajustes de puesta en marcha, información para el equilibrado hidráulico y, por supuesto, un manual de usuario e instrucciones de mantenimiento.
